miércoles, 20 de noviembre de 2013

Todos los días no paro de oír hablar a todas horas de la crisis económica que sufrimos actualmente en España. Que si primas de riesgo, que si inversores, que si intereses, rescates, deudas…etc… pero, ¿qué hay de la crisis nacional y política? ¿Acaso nadie se da cuenta de hasta qué límites estamos llegando en este país?.

Corren tiempos muy difíciles en la anciana España. Como de costumbre, vivimos gobernados por una panda de políticos incompetentes y necios que, en lugar de velar por el bienestar del pueblo español, está más preocupada por no perder sus asientos y privilegios. Si ya es un milagro tener trabajo en este país, más aún lo es llegar a final de mes. Suben los impuestos, bajan las pensiones, sube la luz, el agua, el gas, prolongan la jornada laboral, aumentan la edad de jubilación, recortan presupuesto en sanidad y educación…. Mientras que los políticos no se recortan ni un mísero euro de sus sueldazos, no se recortan sus privilegios, roban el dinero que ganamos con nuestro trabajo diario y aún así no tienen ni tan siquiera la decencia de dimitir; pero, como dice nuestro amado Rey: “Es una sociedad moderna y democrática”. Y es cierto señores, por lo menos pueden elegir a quién quieres que te robe. Y mientras tanto, ¿qué hacemos los españoles? Nada, absolutamente nada. La gente únicamente espera a que pase la crisis para volver a hacer lo mismo que nos condujo a ella. Si de verdad existiera en este país la conciencia política, España entera protestaría contra toda esta oleada de injusticias. Pero, ¿qué podemos esperar de un país donde la política es un tema tabú?

La crisis política es la crisis que más pone en peligro la supervivencia de España. Vivimos en un país donde eres tachado de fascista por expresar tu españolidad. Enseguida se te tacha de fascista y demás tonterías. Se ve que a estas alturas todavía no nos hemos dado cuenta que España no es Franco y que España somos todos. Todo esta “Hispanofobia” proviene de la actual “izquierda” progresista, que, escudándose en una Guerra Civil hace años finalizada, rechazan y odian cualquier cosa que huela a España, insistiendo en negar e intentar borrar la historia de esta, todo esto ayudados por la actual derecha acomplejada, totalmente incapaz de pronunciarse por miedo a ser tildada de “fascista”. Tal vez nos iría mejor si, en lugar de dedicarnos a juzgar e intentar borrar la historia, nos dedicásemos a aprender de ella. Tal vez si se tuviera más conocimiento de esta, los catalanes no se dejarían engañar por las mentiras nacionalistas, ni el resto de España negaría la historia cultural de Cataluña, Euskadi o Galicia. En efecto, los propios españoles somos los causantes de dichos nacionalismos dado que, en lugar de formar una cultura española basada en la aceptación de la pluralidad (véase ejemplos como Suiza), hemos formado una única cultura, basada en la tradición castellana. Pero todo esto no justifica los métodos empleados por en nacionalismo catalán, que son los propios de la Alemania nazi. Queman banderas españolas, multan a quién rotula en castellano, se impone el catalán en las aulas, se castiga a los niños que hablan en castellano…. Pero luego… ¡España nos oprime! ¡Soms un país ocupat! ¡Espanya ens roba!... Y lo peor de todo es que muchos españoles (y no solo los que viven en Cataluña) creen todas estas estupideces y les apoyan. La derecha en silencio, y, la izquierda, lucha más por los derechos animales que por el bienestar de los trabajadores y de la nación.

Visto el panorama que se sucede diariamente en el país, únicamente espero que algún día despierte la sociedad española, que se deje de politizar la historia, que el pueblo luche por una verdadera regeneración democrática, un cambio radical en la mentalidad del país, donde las absurdas tensiones nacionalistas sean un mal recuerdo, donde el “ser español” englobe tanto la cultura castellana, como la catalana, la vasca o la gallega, donde hayan trabajos dignos y bien remunerados, donde no se valore a la gente únicamente por su dinero, si no por su esfuerzo y trabajo… En definitiva, una nueva España. Las armas que tenemos no es la violencia ni el radicalismo ni la imposición, el arma que debemos utilizar es mucho más poderosa que cualquier arma existente. Hablo de la cultura señores, y, si no se difunde la cultura, entonces España correrá el mismo destino que Yugoslavia o la Unión Soviética. 

ESPAÑOL DESENCANTADO

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también soy una española desencantada, enhorabuena, más claro no se puede decir.