Democracia, democrático, demócrata, antidemocrático..... Todas estas palabras con las que últimamente los políticos (y toda la gente que cree que saben de política) se llenan la boca a la hora de argumentar o rebatir. Etimológicamente y en el sentido más estricto de la palabra, democracia significa "gobierno del pueblo". El origen de esta se remonta a la Grecia Antigua, concretamente en la polis de Atenas. En Atenas todos los ciudadanos, independientemente de su condición social, podían asistir y participar en la Asamblea (Es decir, podían intervenir en los asuntos políticos de la polis). Sin embargo, Jenofonte, historiador y militar ateniense (431 a.C-354 a.C), criticó la democracia ateniense refiriéndose a esta como "el gobierno de los peores". Argumentó que el poder político debía estar en manos de la aristocracia, dado que estos, gracias a que disponían de mayores recursos, tenían acceso a la educación ( Con educación me refiero a enseñanza) y, por lo tanto, serían los que mejor preparados estarían para dirigir los asuntos públicos de la polis (Jenofonte define a la aristocracia como "los mejores"). En contraposición, califica al pueblo como "los peores" debido a su falta de formación. El historiador griego argumenta que, a pesar de todo, el pueblo prefiere vivir en democracia en lugar de ser gobernados por "los mejores" dado que esto supondría una pérdida de libertades así como una obtención de privilegios que únicamente disfrutaría esta élite oligárquica, generando así una mayor conflictividad social. Así mismo, el autor señala que el pueblo de Atenas ha sabido conservar perfectamente su sistema democrático y la defensa sus intereses, consiguiendo aliados gracias al apoyo que brindan a los demócratas de otras polis frente a las aspiraciones de la aristocracia. Por otra parte, señala que los demócratas atenienses utilizan excusas como "yo eso no lo dije" o "yo ese día no estuve en la Asamblea" para eludir responsabilidades derivadas de malas decisiones políticas. Por último, el autor concluye que es imposible perder los derechos cívicos en la polis.
España, a día de hoy también goza de su "democracia a la ateniense". Sí señores, y es que nuestros actuales políticos tienen mucho en común con los antiguos demócratas griegos, pudiéndolos ser clasificados también como "los peores". Otra característica que comparten con sus antepasados griegos la defensa de sus propios intereses (Y privilegios) así como la extraordinaria capacidad de lavarse las manos tras tomar decisiones nefastas y, lo más sorprendente de todo es....... ¡QUE FUNCIONA!
En efecto queridos amigos, España es el único país donde se permite que los políticos mientan y roben de una forma completamente impune. Mientras que en países como el Reino Unido los políticos dimiten incluso por tener una multa de exceso de velocidad, en España siguen en su escaño con toda su cara de sinvergüenzas, dedicándose a sacarle los trapos sucios al vecino para tapar los suyos propios (Como por ejemplo el PP con el caso de los ERE en Andalucía o el PSOE con el caso Bárcenas). ¡Y qué decir del nivel de formación que tienen nuestros políticos! Que ninguno sabe hablar apenas el inglés o directamente ni tienen estudios.
Por eso, si nos ajustamos al sentido más clásico del concepto de democracia, podemos decir que vivimos en el país más democrático del mundo, ya que sería todo un mérito igualar a los políticos españoles en mediocridad e incompetencia.
Lo más sorprendente de todo es que, a pesar del sin fin de escándalos de corrupción y fraude al que asistimos de forma diaria los españoles, no nos hayamos levantado en armas contra todo este circo al que los políticos llaman "democracia". Tal vez hayamos olvidado los españoles que el poder reside en la unión y la voluntad del pueblo y no de una pequeña oligarquía política. Pero bueno, para que el pueblo se una frente al poder corrupto hace falta un poco de cultura, que por desgracia escasea mucho en la anciana España.
Artículo escrito por Fran Hortal.

1 comentarios:
matiza que es ciudadano en Atenas, yo me informaría de las sociedades apátridas
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