miércoles, 30 de abril de 2014


Queridísimos lectores, un día más me encuentro desnudo verbalmente ante sus excelencias. Ha recaído sobre mí el  honorable pero duro peso del caudillaje de la información. Consciente de que son muchos los que difieren de mis ideología general, tengo la sublime obligación de seguir enervando a los que me odian al igual que complaciendo a los que me estiman. El tema que hoy abordaré es acerca del racismo injustificado, fenómeno que tiene lugar entre algunos sectores de la sociedad ibérica.

El otro día todos fuimos testigos de como un jugador del fútbol club Barcelona fue agredido por un seguidor del Villarreal, el cual arrojó un plátano al jugados brasileño Dani Álves. El jugador del equipo-cuerpo independentista catalán acusó sin ninguna consideración al pueblo español de estar ciertamente atrasado en muchos aspectos. Si bien es cierto que un desalmado racista tuvo la fatal ocurrencia de lanzar un plátano aludiendo al supuesto pasado chimpancé de Alves, esto no justifica que el señor jugador del Barça se aventure a juzgar a todo un país. ¿Desde cuándo el acto de un descerebrado es responsabilidad de la generalidad del pueblo español? España es un país que acoge con amor a todos aquellos que vienen del extranjero, amparándolos e incluso concediéndole derechos de los que los propios españoles carecen.

¿Acaso se ha olvidado el señor Alves de la situación corrupta y mafiosa que imperan en su país de origen? Creo que todos estamos de acuerdo en mayor o menos grado sobre el  infortunio del plátano volador, mas eso no le concede a este señor el derecho de criticar a la sublime España.

Artículo escrito por Jesús Kuicast.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues usted bien que viene a este pais el cual usted critica a llevarse el dinero de los españoles.
Haberse quedado en su pais a comerse los mocos.