lunes, 5 de mayo de 2014




Que los partidos políticos sean para una gran parte de los ciudadanos uno de los problemas principales del país, dice mucho de la situación actual de los partidos políticos mayoritarios, PP y PSOE.

  Los socialistas están condenados por su nefasta etapa en el gobierno, en la que generaron y agravaron la crisis, y metidos de lleno en casos de corrupción, en especial en Andalucía. Además, siguen desorientados dentro de la escena política y acusan la falta de liderazgo. Los populares continúan empeorando su situación por la pésima gestión de la crisis y de la herencia recibida, acuciados además por casos de corrupción de todo tipo. Por si fuera poco, han traicionado los que se suponía que eran los principios ideológicos del partido, siendo la división internas cada vez más evidente.
 
El descrédito de ambas formaciones a ojos de la sociedad parece evidente, y muchos proclaman ya a viva voz el final del bipartidismo. La realidad es que va a ser más difícil de lo que algunos piensan acabar con el binomio PP-PSOE. Personalmente, achaco esta dificultad a tres factores.

  En primer lugar, aunque una parte de la población ha dado la espalda a ambas formaciones, hay que tener en cuenta que tienen una base de electores sólida, consolidada a lo largo de años de dominio en la escena pública. PP y PSOE, en especial este último, cuentan con un conjunto de votantes firmes que será difícil diluir. Fidelidad política lo llaman ellos.

  En segundo lugar encontramos la falta de confianza de la población en los partidos minoritarios. Es habitual encontrar personas que consideran que votar a un partido pequeño es tirar el voto y deciden votar en blanco, no ir a votar e incluso votar a PP o PSOE por votar algo, aunque estén descontentos con ellos, en un claro intento de elegir lo menos malo.

Por último, destacar lo difícil que resulta para los partidos minoritarios crecer y aumentar su presencia con el actual sistema electoral, que favorece a los partidos mayoritarios. Si a esto le sumamos la falta de difusión en los medios de comunicación y la escasez de apoyos en otros sectores, se dibuja un escenario complicado para desmontar el bipartidismo.

  Mi pregunta siempre es la misma con respecto a este tema: ¿Si realmente hay tantos millones de personas indignadas y cansadas de PP y PSOE, que quieren desbancar a los corruptos y renovar la clase política para tener gobernantes de nivel, por qué siguen votando lo mismo?

  Cuando estaba Zapatero, preguntabas y todo el mundo negaba haberle votado. Con Rajoy ahora ocurre lo mismo. Señores y señoras, nos gobiernan los que nosotros elegimos. Si quieren cambiar de verdad, confíen en los nuevos partidos serios y responsables que están presentándose como alternativas. No esperen la caída, provóquenla. Y si no, dejen de quejarse, porque tenemos lo que nos merecemos, lo que votamos.

Artículo escrito por Adrián Nicolás Doblas.

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