Que los partidos
políticos sean para una gran parte de los ciudadanos uno de los
problemas principales del país, dice mucho de la situación actual
de los partidos políticos mayoritarios, PP y PSOE.
Los socialistas
están condenados por su nefasta etapa en el gobierno, en la que
generaron y agravaron la crisis, y metidos de lleno en casos de
corrupción, en especial en Andalucía. Además, siguen desorientados
dentro de la escena política y acusan la falta de liderazgo. Los
populares continúan empeorando su situación por la pésima gestión
de la crisis y de la herencia recibida, acuciados además por casos
de corrupción de todo tipo. Por si fuera poco, han traicionado los
que se suponía que eran los principios ideológicos del partido,
siendo la división internas cada vez más evidente.
El descrédito de
ambas formaciones a ojos de la sociedad parece evidente, y muchos
proclaman ya a viva voz el final del bipartidismo. La realidad es que
va a ser más difícil de lo que algunos piensan acabar con el
binomio PP-PSOE. Personalmente, achaco esta dificultad a tres
factores.
En primer lugar,
aunque una parte de la población ha dado la espalda a ambas
formaciones, hay que tener en cuenta que tienen una base de electores
sólida, consolidada a lo largo de años de dominio en la escena
pública. PP y PSOE, en especial este último, cuentan con un
conjunto de votantes firmes que será difícil diluir. Fidelidad
política lo llaman ellos.
En segundo lugar
encontramos la falta de confianza de la población en los partidos
minoritarios. Es habitual encontrar personas que consideran que votar
a un partido pequeño es tirar el voto y deciden votar en blanco, no
ir a votar e incluso votar a PP o PSOE por votar algo, aunque estén
descontentos con ellos, en un claro intento de elegir lo menos malo.
Por último,
destacar lo difícil que resulta para los partidos minoritarios
crecer y aumentar su presencia con el actual sistema electoral, que
favorece a los partidos mayoritarios. Si a esto le sumamos la falta
de difusión en los medios de comunicación y la escasez de apoyos en
otros sectores, se dibuja un escenario complicado para desmontar el
bipartidismo.
Mi pregunta
siempre es la misma con respecto a este tema: ¿Si realmente hay
tantos millones de personas indignadas y cansadas de PP y PSOE, que
quieren desbancar a los corruptos y renovar la clase política para
tener gobernantes de nivel, por qué siguen votando lo mismo?
Cuando estaba
Zapatero, preguntabas y todo el mundo negaba haberle votado. Con
Rajoy ahora ocurre lo mismo. Señores y señoras, nos gobiernan los
que nosotros elegimos. Si quieren cambiar de verdad, confíen en los
nuevos partidos serios y responsables que están presentándose como
alternativas. No esperen la caída, provóquenla. Y si no, dejen de
quejarse, porque tenemos lo que nos merecemos, lo que votamos.
Artículo escrito por Adrián Nicolás Doblas.

0 comentarios:
Publicar un comentario