domingo, 14 de diciembre de 2014


Los griegos y romanos intentaban con sus mitos justificar el origen y razón del mundo y de todo lo perteneciente a este. Se tratarán a continuación las explicaciones que los clásicos daban a algunas de las muchas constelaciones observables en el cielo nocturno.

Una de las constelaciones más conocidas es la Osa Mayor. La explicación de su origen se remonta a un mito que tiene como protagonista a Calisto, ninfa de los bosques que pertenecía al séquito de Ártemis, la diosa de la caza; moraba los bosques y debía mantenerse virgen. Zeus, que la había visto y quedado prendado de su belleza, se metamorfoseó en Ártemis, para lograr así unirse a ella. De este encuentro nacería Árcade. Cuando Ártemis se percató de que Calisto estaba embarazada, mientras se bañaban en una fuente, la expulsó de su séquito. Árcade fue entregado por Zeus a Maya, ninfa del monte Cileno, a fin de que lo cuidara. El niño, una vez se hizo mayor, al estar cazando cierto día, vio a su madre en forma de oso y la persiguió sin saber de quién se trataba en realidad. Ella se resguardó en un templo dedicado a Zeus y Árcade entró tras sus pasos. Según una ley, estaba prohibido entrar de tal manera en aquel templo, no obstante, Zeus evitó que les dieran muerte por incumplir dicha ley y convirtió a Calisto en la constelación de la Osa Mayor y a Árcade en una estrella llamada Arturo, perteneciente a la constelación Boyero y que es conocida como “el Guardián de la Osa Mayor”.

Casiopea, Andrómeda y Cefeo son constelaciones que están relativamente cerca, las tres se vinculan a un mismo mito. Casiopea era la madre de Andrómeda y esposa de Cefeo, rey de Etiopía, estaba tan orgullosa de su belleza, que incluso se enfrentó a las Nereidas, las cincuenta ninfas del mar, personificaciones de las olas, cuyo nombre les venía de su padre, Nereo. Disgustadas por la vanidad de Casiopea, reclamaron venganza a Poseidón, dios del mar, que envió a un monstruo marino para que arrasara Etiopía. Cefeo, el marido de Casiopea, consultó al oráculo de Amón y le fue respondido que solo se aplacaría la ira de Poseidón si entregaba como sacrificio para el monstruo marino a su hija Andrómeda. Los etíopes obligaron a Cefeo a atar a Andrómeda a una roca y entregarla como chivo expiatorio. Sin embargo, Perseo, héroe nacido de Zeus y Dánae, mató al monstruo y salvó a Andrómeda, una vez le hubo prometido Cefeo que la convertiría en su mujer. Casiopea, Andrómeda y Cefeo fueron convertidos en constelaciones.

La última constelación que será explicada es Lira. El mito que se relaciona con ella relata la historia de Orfeo, cantor, músico y poeta, que tocaba la lira y la cítara, instrumento cuya creación a veces se le atribuye. Orfeo, con su lira, lograba cambiar el curso de las aguas, que los animales salvajes fueran tras él, aplacar el carácter de los hombres y algunas otras taumaturgias. Su mujer era la dríade Eurídice. En una ocasión que iba paseando, Aristeo, hijo de la ninfa Cilene, trató de forzarla y, cuando huía de él, le mordió una serpiente, lo que le causó la muerte. Orfeo, que estaba triste por la pérdida de su amada, descendió a las Tinieblas para traerla de vuelta bajo una condición impuesta por Hades y Perséfone, los dioses del Inframundo: que saliera de allí seguido de su esposa sin mirar en ningún momento hacia atrás. Sin embargo un poco antes de llegar dudó de si realmente Eurídice iba tras él e incumplió la condición; cuando posó su mirada sobre Eurídice, esta murió por segunda vez. Orfeo trató de ir a buscarla una vez más, pero Caronte, barquero de los pantanos del río Aqueronte, no se lo permitió.

Después de tal desgracia, Orfeo se apartó de las mujeres y se acercó a los hombres; incluso se le ha llegado a conocer como el iniciador de la pederastia. A causa de esto, las mujeres tracias encolerizadas lo mataron, lo desmembraron y echaron al río los pedazos de su cuerpo. Su cabeza y su lira acabaron en Lesbos. Se dice que su alma fue a parar a los Campos Elíseos y que su lira fue llevada al cielo y transformada en constelación.


Por Noelia Bernabeu Torreblanca

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué artículo tan interesante, me fascina la mitología en genral por la forma tan peculiar que tenían las sociedades antiguas de explicar el universo, me gustó la manera tan clara y amena de explicar el origen de las constelaciones en el mundo clásico, lo que me hizo pasar un rato muy agradable. Por cierto, excelente blog.